El nombre del ex. Un trabajo mal hecho. Algo que te hiciste hace años y ya no eres tú. No lo tienes que cargar toda la vida: lo convertimos en una pieza nueva que sí vas a querer enseñar. Mándanos la foto y te decimos, sin rodeos, si tiene solución.
Nadie llega a un cover-up presumiendo el tatuaje que trae. Llegan con la foto medio escondida y un "¿tú crees que se pueda?". La respuesta casi siempre es sí, y aquí lo hablamos en corto, sin sermones y sin cara rara. Tu historia es tuya; nuestro trabajo es que tu piel vuelva a gustarte.
Casi todo tatuaje se puede cubrir; la pregunta real es con qué y en cuántas sesiones. Cuatro cosas deciden el plan. Por eso pedimos la foto: sin verla, cualquiera que te dé un precio te está adivinando.
El cover nuevo tiene que ser algo más grande que el viejo para "esconderlo" en el diseño. Un tatuaje chico da mucho juego; uno enorme pide una pieza de brazo o pierna completa.
Un trazo fino y claro se tapa fácil. Negro sólido, relleno pesado o líneas muy gruesas exigen un diseño con harta carga de tinta encima (o una sesión de aclarado antes).
Los viejos ya están desgastados y difuminados: se prestan más para cubrir. Uno recién hecho, con tinta fresca y saturada, casi siempre conviene dejarlo asentar antes.
Negros y grises son los más nobles. Rojos, verdes o azules saturados a veces "empujan" bajo la piel, así que el diseño se planea con tonos que los neutralicen bien.
Si tu tatuaje se tapa limpio en una sesión, te lo decimos. Si conviene aclararlo un poco antes, o si de plano tu caso es mejor candidato a removerlo, también te lo decimos. Preferimos perder una venta que hacerte un cover que te deje peor. Manda la foto y te damos el plan real.
Casos reales de estudio (rostros fuera de cuadro por privacidad). Lo que era un peso encima, hoy es una pieza que se enseña con gusto.
¿Quieres ver más ejemplos parecidos a tu caso? Te mandamos referencias por WhatsApp según lo que traes.
No todo diseño sirve para un cover. Estos tres son los que más tinta y textura aportan para "comerse" lo de abajo sin que se transparente. El artista te propone el que mejor le caiga a tu caso.
Negro sólido, ornamental, geométrico o botánico cargado. Es el rey del cover-up: tapa prácticamente cualquier cosa porque aporta la mayor densidad de tinta. Ideal para trabajos oscuros o mal hechos.
Rosas negras, animales, calaveras, retratos en negros y grises con sombras profundas. Convierte una mancha vieja en una pieza con nivel de artista. Suele pedir un par de sesiones, pero el resultado impresiona.
Flores grandes, hojas y sombreados que fluyen con tu cuerpo. Perfecto para nombres o frases: las formas orgánicas rompen las líneas rectas del texto viejo y lo disuelven en el diseño.
Depende de qué quieres al final. Si sueñas con "piel limpia", el camino es removerlo con láser (más largo y más caro). Si lo que quieres es dejar de ver eso y traer algo que te guste, el cover-up es más rápido, más económico y en una o pocas sesiones ya cambiaste de página.
¿No sabes cuál te conviene? Es literalmente la primera cosa que resolvemos por WhatsApp con tu foto. Cero compromiso.
Rangos reales 2026 para Coacalco. Un cover cuesta más que un tatuaje del mismo tamaño porque hay que trabajar por encima de tinta existente: pide más diseño y más pasadas. El número final depende del tamaño y de qué tan denso y oscuro está el tatuaje viejo. Manda tu foto y te cerramos el precio exacto.
Y la valoración por WhatsApp no cuesta nada. Nos mandas la foto, te decimos si se puede, con qué estilo y el precio cerrado antes de que decidas. Sin sorpresas al final.
Cotizar mi cover-upEl precio de un cover-up sube con el negro y el relleno del tatuaje anterior. Por eso dos piezas del mismo tamaño pueden costar distinto. Todo se aclara con la foto, sin compromiso.
Por WhatsApp, con buena luz. La zona del cuerpo y qué te gustaría en su lugar.
Te decimos si se tapa, en cuántas sesiones y si conviene aclarar antes. Precio cerrado.
Diseñamos la pieza pensando en esconder lo viejo. Ajustamos hasta que te lata.
Material estéril abierto frente a ti. Vamos a tu ritmo, con descansos si hacen falta.
Guía por escrito y primer retoque de línea incluido. Tu piel sana y luce como debe.
"Traía el nombre de mi ex en la muñeca desde hace años. Me daba pena hasta en el trabajo. Me lo taparon con unas flores negras preciosas y nadie diría que ahí había algo. Lloré, la neta."
"Un amigo me tatuó en la casa y quedó horrible, todo chueco. Pensé que ya no tenía arreglo. Aquí me lo valoraron por WhatsApp, me dijeron la verdad y lo convirtieron en un blackwork que amo."
"Me atendieron sin hacerme sentir mal por el tatuaje viejo. Súper discretos y honestos: me dijeron que primero convenía aclararlo un poco. Se nota que les importa que quede bien, no solo cobrar."
Arranca desde $1,500 en piezas chicas sobre un tatuaje claro. Lo más común es entre $2,500 y $6,000 según el tamaño y qué tan denso u oscuro esté el tatuaje viejo. Las piezas grandes se cobran por hora ($600–$1,200). Para apartar cita se deja un anticipo de $200 a $500 que se descuenta del total. Manda tu foto por WhatsApp y te damos el precio cerrado.
Casi siempre sí. Depende del tamaño, de qué tan oscuro y denso esté, de su edad y del color. Un trazo claro y viejo se tapa fácil; uno con negro sólido o muy saturado puede necesitar una pieza más cargada o una sesión de aclarado antes. Sin ver la foto nadie te puede responder con certeza, por eso es lo primero que pedimos.
Ese es justo el miedo, y por eso somos honestos antes de empezar. Un cover-up bien diseñado usa suficiente tinta y textura para que lo viejo no se asome. Si tu caso no da para taparse limpio en una sola sesión, te lo decimos y te proponemos un plan (aclarar primero, o un diseño distinto) en lugar de arriesgarnos a que quede mal.
Si quieres piel limpia, sin ningún tatuaje, el camino es la remoción con láser: más sesiones, más tiempo y más costo. Si lo que quieres es dejar de ver el tatuaje y traer algo que te guste, el cover-up es más rápido y económico, y terminas con arte nuevo. A veces lo mejor es combinar: aclarar un poco con láser y luego cubrir. Lo definimos contigo según tu caso.
Muchos covers quedan en una sola sesión. Las piezas grandes, con mucho negro debajo o con realismo, suelen pedir dos o tres sesiones espaciadas para que la piel sane bien entre cada una. En la valoración te decimos cuántas necesita tu caso antes de empezar.
Con total discreción y cero juicios. Aquí llega gente todos los días con tatuajes de los que ya no está orgullosa; es lo más normal del mundo. Nos mandas la foto por WhatsApp, lo hablamos en privado y punto. Tu historia se queda entre tú y el artista.
Sí. Usamos material estéril desechable que abrimos frente a ti, guantes, área sanitizada y autoclave. Atendemos a mayores de 18 con identificación; si eres menor, con tu padre, madre o tutor presente e INE de ambos.
Manda una foto del tatuaje que ya no quieres y te decimos hoy mismo si se puede, con qué estilo y cuánto cuesta. Sin costo, sin compromiso y sin que nadie te haga sentir mal. Aquí empieza tu página nueva.
Mandar mi foto por WhatsApp